Me sorprendió, luego de la publicación en MDZ por la presencia de los obstáculos que poblaban varias arterias de la Ciudad, mejoradas con buen criterio, que transcurridos varios días, muchas de ellos permanecen incólumes. Firmes y peligrosos, por su precaria señalización diurna y sobretodo nocturna.
Para ser sinceros, los más burdos se resolvieron con rapidez, pero restan muchos y no se avizora pronta solución. Duros de roer los contratistas y poco activo el control de la comuna.
Hay un caso especial que nos compete directa y diariamente: hace más de un mes en la esquina de Coronel Rodriguez y Avellaneda, vecino a la casa de MDZ, permanecen montículos de arena y alrededor de 6(seis) tachos plásticos naranjas abandonados.

Ya hubo en el lugar un incidente con un automóvil, durante una noche de la semana pasada. Afortunadamente sin consecuencias graves. Sólo raspones en el vehículo y el mal rato pasado por el conductor. “A quien me voy a quejar. Es pérdida de tiempo y frustración”, fue su respuesta ante el requerimiento de un periodista sobre su proceder.
En la esquina de Agustín Alvarez y Martinez de Rozas persiste otro tacho naranja, incólume y altanero. Obstáculo importante a sortear, sobre todo en horario nocturno. Cero indicador lumínico. Como en todos los varios que persisten aún, en las diferentes arterias en las que se ha trabajado y en las que se realizan tareas actualmente.

Resulta difícil entender la obstinación y desidia en realizar las labores en forma parcial e e imperfecta. Son obras necesarias y de valía.
Es menester que el contratista y la comuna revean su actuación en los casos mencionados. No es difícil ni complejo. Sólo se trata de hacer las cosas bien, en tiempo y forma.



