Fue un largo tiempo. De las destacadas participaciones en los Nacionales transcurrieron 42 años. De aquel muy buen equipo liderado por el único y gran Víctor y la compañía del Panza Videla, el Polaco Torres, el Chalo Pedone, el Chueco Vicino, el Documento, el Cachorro y varios más, queda su grato recuerdo. Dejaron su seña.
Larga la espera y arduo, muy difícil el camino para retornar a la máxima competencia nacional, la Liga Profesional. Ahí está.
Ayer comenzó el desafiante nuevo periplo. Comenzó con el pie derecho. Triunfo apretado, laborioso, frente a un rival discreto, diezmado de sus jugadores del torneo pasado. Pero con la experiencia de llevar algún tiempo en la Liga y de ser el equipo de Zamora y Toviggino, que no es poco.
Los tres puntos de visitante valen oro para los equipos recién ascendidos. Fue una grata sorpresa. Es recién el comienzo de un largo trayecto, en la elite del fútbol nacional. No se destaca el campeonato por el buen juego, ni se disfruta de juego veloz, atildado y con pocas infracciones.
Todo lo contrario; pero es disputado al máximo, con una intensidad de roces, fricciones y faltas continuas y excesivas. Poco juego atildado, pero fervoroso y disputado in extremis. Árbitros, VAR y dirigencia sospechados. Jugadores que protestan en forma airada y continuamente. Salvo escasos partidos, la mayoría no tienen resultado asegurado.
No es como en el fútbol de máximo nivel europeo. En Alemania, Inglaterra, España e Italia, son dos o tres equipos los abonados al éxito. En Argentina, últimamente, los torneos están abiertos. Dan testimonio los dos más grandes; River y Boca y lo sufren deportiva y económicamente los populares y otrora poderosos, San Lorenzo e Independiente de Avellaneda. Excepciones que confirman la regla; Racing y Estudiantes.
Este es el escenario que afronta Gimnasia de Mendoza. El periplo comenzó de buena manera, pero es muy exigente.
El equipo tuvo 15 minutos iniciales esperanzadores, coronados con un gol tempranero. Afortunadamente alcanzó. Luego cedió terreno y posesión y fue dominado, por un equipo limitado y también en formación.
Para destacar la defensa, principalmente su arquero capitán César Rigamonti, con una atajada espectacular, el lateral proveniente de Maipú, Luciano Paredes y el siempre seguro Imanol González. Correcto Muñoz, y tiene para dar más el marcador de punta Saavedra.

Promisorio el juvenil centrodelantero proveniente de la reserva de Boca Juniors, Valentino Simoni que se estrenó con un lindo gol y también el extremo/volante boquense Julián Ceballos, que sirvió el córner de donde provino el gol y se movió con enjundia y dosis de habilidad por todo el campo.
Discreto el medio campo. Intermitente su jugador clave, Facundo Lencioni y sacrificados, pero muy poco más, Antonini y y Linares. No acompañó en la delantera, Santiago Rodriguez.
Mejor inicio imposible. Destacable la actitud de todo el equipo. Con garra, espíritu, estado físico apropiado y mucha voluntad y temple, aún de los relevos, que sin destacarse ni aportar diferencia, pusieron todo a la par de sus compañeros.
Recién comienza un largo camino. Complejo, duro y atravesado por el escándalo de la AFA, que requiere inteligencia para afrontarlo.
El viejo Lobo volvió y se hizo presente. Lo disfruta parte de Mendoza y también del país, por sus buenos recuerdos. Pueda que este año se consolide en el torneo de la Liga Profesional.
Dato al márgen: Ayer lució un Lobo endiablado. Vestido totalmente de rojo con su vestimenta alternativa. Los colores de Gimnasia son blanco y negro, ausentes en el partido inaugural. Error repetido. Supo, en el torneo de Primera Nacional disputar varios partidos con camiseta alternativa con el color verde con presencia importante.
Los colores de una institución futbolera la identifican y forman parte de su espíritu e historia. A tener en cuenta.





