Hace tiempo sobrevuela la realidad pùblica nacional. En forma directa algunas veces, solapadas otras, varios actores de la vida polìtica pùblica han cruzado afirmaciones y sospechas de drogadicciòn, señalando a legisladores o funcionarios adversarios.
”Yo me puedo hacer un test de limpieza de droga, animate a hacerlo vos” a repercutido en variadas discusiones a viva voz.
El tema de Facundo Moyano y el reciente de Facundo Leal dejan una constancia evidente y alarmante.
Moyano es dirigente gremial y fue diputado nacional por el Frente Renovador de Sergio Massa. Leal ocupò cargos de importancia en los ùltimos años., Arsat y Onsra, entre otros varios.. A cargo de satèlites y aeronavegaciòn.
No nos incumbe ni es relevante lo que hagan con su vida privada., es de su àmbito y libertad.
Si nos ocupa y preocupa, que legisladores y funcionarios sean adictos al consumo de drogas. Por lo señalado anteriormente no son pocos los que consumen.
Tratan intereses de repercusiòn general, sancionan leyes, conducen organismos de importancia. Opinan, votan, lideran, deciden sobre temas que incumben a los ciudadanos en general. Eso si nos ocupa.
SUS DECISIONES NOS IMPACTAN. Si sumamos todas las acusaciones cruzadas hechas pùblicas, que no son pocas, reiteramos, las conductas de personas con adicciones, que pueden limitar o condicionar su tarea, impactan en el manejo de cuestiones de importancia general que nos atañen directamente.
La sociedad debe estar atenta a esta anormalidad, para demandar mayor responsabilidad y control sobre funcionarios y eligiendo con cuidado y celo en quien delegan su representaciòn cuando se vota.
Es en defensa e interès propios.





