Ambos son argentinos, bien nuestros, eximios, únicos en la pasión nacional. Futbolistas de capacidad y nivel casi inigualable.
Este sábado la noticia impactó. EEUU otorgó a Lionel Messi la Medalla Presidencial de la Libertad. Es el primer argentino y el primer futbolista varón en recibir el máximo honor civil de los Estados Unidos.
EL Presidente Joe Biden se lo otorga por su carrera futbolística, por la labor de la Fundación Leo Messi en programas de salud y niños del mundo y por su tarea como embajador de Buena Voluntad de UNICEF.
Personalidades como intelectuales, políticos, filántropos, científicos, artistas y también deportistas integran la lista de los galardonados. Albert Sabin, Angela Merkel, la madre Teresa de Calcuta, el director de cine Steven Spielberg, el gran Michael Jordan, Muhammad Ali, Steve Jobs son algunos de los elegidos.
Messi es el primer futbolista varón distinguido. “Son grandes líderes porque son buenas personas que han hecho contribuciones extraordinarias a su país y al mundo”,indicó el anuncio presidencial.
Duele el recuerdo y la diferencia conque EEUU trató a Diego Armando Maradona, otro gran futbolista, el mejor de la historia para muchos y también bien nuestro. El gran hecho formal fue la exclusión por doping durante el mundial disputado en el país del norte en 1994.
A partir de ahí le fue prohibida la entrada. Puede que hayan incidido otros factores para semejante exclusión.
Su cercanía permanente a Fidel Castro y la dictadura cubana. La reunión paralela contra el Alca realizado en Mar del Plata, con participación estelar de Diego junto a Néstor Kirchner, Hugo Chávez, Rafael Correa y cánticos estruendosos y reiterados con la letra “El Alca, El Alca al carajo”, vertidos en la cara del presidente norteamericano George Bush. El país del norte no olvida.
También su participación activa con Hugo Chávez en actos proselitistas y en ocasiones públicas donde se denostaba al “monstruo yanquï. Todo junto puede haber sido demasiado.
Diego fue tan eximio y virtuoso como Leo. O más para muchos.
Lionel acaba de recibir una distinción para pocos, del país más poderoso del mundo. Diego fue rechazado como persona y echado al olvido por ese mismo país.
Iguales en la magia del trato a una pelota de fútbol y diferenciados como personas por el mismo país. Avatares dolorosos de la vida misma.