En una de sus reiteradas alocuciones, muchas en estilo stand up, Cristina como presidenta repetía ante sus atentas escuchas, “ No íbamos de vacaciones con Néstor y los chicos a Moscú, La Habana, Beijing. No, nos gustaba visitar New York, Miami, Disney World. Gustos de gente común, gente como todos, de gente común de clase media”.
Exacto y certero. En Miami el lugar preferido era el hotel Sheraton de Bal Harbour. Tiempos de Néstor gobernador de Santa Cruz y Cristina legisladora provincial.
El Sheraton Bal Harbour tenía una ubicación privilegiada. En una de las mejores ciudades costeras del condado de Dade y enfrente del famoso y lujoso shopping del mismo nombre. Muy elegido por “argentinos comunes de clase media”, como la familia Kirchner, Cristina dixit.
Habían algunos aspectos peculiares que excedían la clasificación de Cristina.
Al grupo familiar lo acompañaba una persona de escasa estatura, con alguna dificultad al caminar y que aparecía a la vista como colaborador, acompañante, secretario y/o portador de bolsas y paquetes de compras.
Con el advenimiento de Néstor a la presidencia tomaría relevancia y conocimiento público; Rudy Ulloa, reconvertido en empresario de medios en Santa Cruz. De canillita a campeón; no a la altura de Lázaro, pero en camino similar.
La estadía de los Kirchner se prolongaba por tres semanas aproximadamente. La primera en Miami, luego paso por Disney y vuelta al Sheraton de Bal Harbour para recuperarse del trajín del afamado centro de parques temáticos y numerosos hoteles.
En la ciudad del sol y las playas la rutina era muy previsible. El matrimonio no frecuentaba la playa ni las piscinas del hotel. Actividad que llevaban con entusiasmo,Máximo y Florencia en esa época adolescentes camino a la juventud. Sobre todo en la piscina, que tenía un tobogán acuático que fascinaba a niños y jóvenes.
Néstor recalaba todas las tardes en un bar que se encontraba a la derecha de la entrada del hotel. Lo acompañaban un vaso de whisky y Rudy, a la espera. A la espera del final de compras diarias de Cristina en el exclusivo shopping. Era el portador de bolsos y paquetes cuando Ella emprendía el retorno del periplo diario de compras por las mejores tiendas de marcas mundiales.
LLamaba a interrogantes el costo del viaje, dado el tiempo de permanencia y el precio y la cantidad de habitaciones que demandaba el grupo viajero. El costo de una habitación normal en esa época rondaba los 220u$. Tres habitaciones dobles se ocupaban. Una el matrimonio, otra los hijos y la tercera para el fiel y dispuesto Rudy. 660 u$ diarios. Por 20 días, 12.000 u$ aproximadamente. Más pasajes, más comidas, más Disney.
Erogación importante si se le suma la pulsión compradora de las marcas mas importantes del mundo por parte de Cristina. Difícil de sostener con la remuneración de gobernador y legislador provincial.
Es necesario tener en cuenta que Néstor tuvo tarea importante y fructífera como abogado en el estudio Kirchner, sobre todo en la ejecución de hipotecas a través de la circular 1050 del Banco Central, durante el período de José Alfredo Martinez de Hoz como ministro de economía de Onganía.
Los Kirchner eran apoderados de dos bancos y dos financieras, con dedicación importante en cobranzas extrajudiciales.
Cristina se definió como abogada exitosa en la Universidad de Harvard cuando un estudiante la inquirió acerca de su cuantioso patrimonio. “He trabajado toda mi vida y ahora soy también una exitosa Presidenta”.
Quién se dedicó con ahinco a la cobranza extrajudicial fue Néstor y no tanto Cristina. De ahí pueden provenir los fondos holgados conque se manejaban durante sus tours vacacionales y de compras lujosas.
Con la decisión del gobierno de EEUU de prohibirles el ingreso, ni Cristina ni Máximo podrán retornar a Miami ni ella acompañar a su nieta, hija de Florencia., ni a los hijos. Néstor Iván y Emilia. Va a extrañar el Bal Harbour Shopping. Les queda el consuelo de Disney París.
En ese caso deberá manejar el idioma francés mejor que el inglés, con el que cometió un error gramatical muy recordado y de amplia difusión, cuando durante un reportaje a la revista norteamericana The New Yorker, expresó erróneamente “bad information”, cuando lo correcto era “wrong information” . Pequeños errores lógicos y perdonables de alguien insistentemente autoproclamada una sabelotodo.
Castigo de un “Imperio implacable”, esto si imperdonable, para una líder de tamaña envergadura.